Que se me vea, que se me vea bien

En un humilde barrio bejarano, Los praos, donde las casas se venden a precios irrisorios (incluso en tiempo de burbuja), donde el penoso aislamiento de las casas crea frigos en invierno y hornos en verano, donde la humildad que la pobló en los 50 no ha escalado el peldaño social, aún hay gente que invierte en lucecitas navideñas y teles de 65″.

El caso es que se me vea, pero bien… Ah, la imagen social, ¡cuánto daño hace!

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