Lucecitas y más lucecitas

Últimamente la moda es llenarlo todo (pero todo todo todo) de lucecitas. Total son LED, gastan poco, valen poco… He aquí un ejemplo de hasta dónde se puede llegar en la confección de espantajos navideños. Habrá incluso gente a la que le gusten, claro, porque hay gente pa’ tó. Esta que ilustra el comentario de esta noche está en la plaza de Anaya de Salamanca, afeando la catedral. Por si acaso alguien, en su éxtasis contemplativo, se ha olvidado de que existe el puto astronauta, también han puesto a funcionar unos proyectores que te lo recuerda a tamaño descomunal sobre la fachada de la propia catedral.

¡Ah! y también han plantado en el otro lateral una escultura de un astronauta desmorrándose contra el jardín. Pero eso lo dejo para otro día, que hay muchos.

¡Por fin se reconoce lo charro en el mundo!

Los charroleses -como dice mi amigo Miguel- deben estar danzando desnudos, ebrios de alegría al ver que uno de los símbolos más celebrados de su dorada ciudad (el puto astronauta de la catedral) ha sido copiado desde la más alta instancia del catolicismo. Señoras, señores, criaturas y criaturos: en el portal de Belén vaticano HAN PUESTO UN ASTRONAUTA.

Queda corroborada mi teoría de que el paganismo va invadiendo poco a poco las decoraciones navideñas, retornado a tiempos de hace dos milenios. Como no puedo ir a Roma a por la foto del engendro me conformaré con ir a la catedral de Salamanca y mostrar «el original, el único e inimitable (hasta ahora) astronauta (quizá astronauto) charro. Pero será dentro de un rato. Aguarden pacientemente.

Actualización: Lo prometido. La foto del puto astronauta de la catedral de Salamanca.

La foto del puto astronauta de la catedral de Salamanca