Comenzamos la temporada con dos cojones

Es triste que nos comportemos como si la Covid-19 no existiese. Es triste que las instituciones (muchas) estén de rodillas delante de los grupos de presión. Es triste también que los grupos de presión siempre lo sean en el sentido monetario.

Pues de las tristezas anteriores, hábilmente mezcladas y aderezadas, surge triunfal la celebración del botellón de botellones, de la madre de todos los botellones: La Nochevieja universitaria. Una salvajada que consiste en emborracharse (qué raro) en plan masivo todos los estudiantinos de la santa ciudad (otrora culta) de Salamanca. Un evento que este año, gracias al impulso y presión de los hosteleros y al entreguismo y aquiescencia del ayuntamiento, se convertirá, ñoras, ñores, en la «Macrofiesta del contagio«. Hoy mismo ha sido autorizada la celebración por el cabildo salmantino, falsimedia dixit.

Supongo que acudirán después a lamentarse y a echar balones fuera, pero de momento, por los santos cojones de la omnipresente y omnipotente hostelería salmantina, la suerte está echada. Al ataúd, esta vez.

Capturo la imagen por si algún día desaparece el artículo enlazado más arriba

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