Mis muñecos

Pues yo cuido tanto a mis muñequitos de nieve que en noviembre los saco al balcón para que disfruten del frío. Y para que mi vecindario vea lo que me gustan estas fechas.

Eso pensará el vecino de la avda. Portugal en Salamanca que ha colocado estos muñecos tan monos en su pequeño balcón. ¿Donde vivirán el resto del año los pobres muñequitos?¿En el congelador del frigo y desinflados? Pobres, con lo majos y luminosos que son… No me digan que no es enternecedor ver a la familia de globitos brillantes con su papá, su mamá y su muñequito.

Si es que el que no es feliz es porque no quiere, leñe.

Muñecos de nieve en balcón.

Las tripas del engendro

Si el “regalito” luminoso que decora la plaza mayor de Salamanca este año es espantoso por la noche, no vean uds. -o mejor dicho vean uds.- lo horrible que es de día. Como no están encendidas las lucecitas (aunque lo estuviesen no se apreciaría) queda a la vista el entramado metálico que sustenta el chisme y sus diferentes partes. Sin duda alguna un gran elemento decorativo del que el propio Churriguera estaría orgulloso y, quizá, incorporaría “de serie” (que se dice ahora), un armatoste similar en cada nueva construcción. Al fin y al cabo los arquitectos de estas últimas décadas tienen un gusto similarmente espantoso, así que no me extrañaría ni un pelito.

Engendro luminoso de la plaza mayor de Salamanca visto de día

Ya pondré a su disposición una foto del cacharro encendido para que se vea cómo se puede malograr una obra de arte. Me atrevo a pensar que hasta “La gioconda” con un marco de plástico verde chillón, por poner un caso, entraría dentro de los ejemplos similares.

Cosas veredes, Sancha amiga*

Si no hace falta mucho trabajo para rellenar entradas de este blog, ya la realidad las va ofreciendo en dosis considerables y con bastante asiduidad. Vean los estimados/as lectores/as la nueva invención navideña de los “chef” de este país: el turrón de patatas fritas. Claro que, considerando que hace tiempo se fabricaron los helados de fabada y las pizzas de Nutella, esto no es sino otra vuelta de tuerca. Quizá el año próximo (o este mismo) veamos el agua con gas metano sustituir al cava extremeño o vallisoletano que ya no son novedad. La recolección del gas, procedente de la ingestión del helado de fabada, claro, dará derecho a un descuento adicional en el viernes negro del próximo año, así vamos atando al cliente, perdón, se dice fidelizando. Y no, no pienso hacer más chiste usando la Nutella, mal pensados/as.

* Respecto al título: intentaré poner las entradas al 50% masculinos y femeninas no sea que luego me acusen de no-sé-qué.

Turrón de patatas fritas.

Completando la recuperación

Después de haber pasado varias horas rebuscando en el baúl de los volcados (o back-up) se han podido recuperar (creo) todas las entradas que había en este blog antes de que los ciber-ocupas me pillasen desprevenido y estuviesen un par de años usando la (poca) fama de este sitio para vender ropa.

Ahora se pueden ver las entradas originales y sus fotos (alguna foto falta, la verdad) para que quienes quieran puedan disfrutar de las viejas ocurrencias del que escribe.

Hala, a disfrutar.

De postre: cabezonería

“A ver si se habla de mi libro, porque yo aquí he venido a hablar de mi libro y no se ha hablado” dijo Paco Umbral en una famosa entrevista que ha pasado a la historia porque el ínclito sacó a relucir la mala leche que tenía además de poner en evidencia a Mercedes Milá que era la presentadora de aquel programa de Antena 3.

Pues el alcalde de Madrid también ha venido aquí (o ha ido allí) a hablar de su libro y para eso hace lo que haga falta. Incluso usar las luces navideñas para publicitar su ideario que, en este caso, nada tiene que ver con la navidad.

La lectura de esta noticia tiene dos partes. La primera en la que se vuelve a incidir en el mismo razonamiento falaz que en nuestra entrada anterior (no en vano ambas vienen de alcaldes de similar ideología) pensando que poner las lucecitas va a sacar los dineros de los bolsillos del maltrecho ciudadano. La segunda es aquella emulación del fallecido Umbral, colocando una bandera enorme en el centro de una de las vías más emblemáticas de la capital. Penosas ambas cosas pero de la segunda me alegro: habrá más gente que este año odie la navidad. Bien por el alcalde que aumenta las filas de interesados en estas páginas.

Comienza el espectáculo

Señoras y señores, virus y virus: comienza el espectáculo navideño una vez más.

Los politicastros que votamos tiene ocurrencias dignas de, como se decía antes, bombero retirado. Vaya ud. a saber el origen de la tal expresión curiosa. Pero dejemos a los bomberos retirados disfrutando de su jubileo y centrémonos en las estratagemas innovadoras de nuestros gobernantes para mejorar nuestras vidas (que las suyas están bastante bien).

No vamos a entrar al trapo de la pandemia, pero es evidente que este año la economía anda entre pachucha y jodida. Pues para ayudarla nada mejor que incentivar el consumo, el gasto vamos, que es la medicina que siempre indefectiblemente se aplica en el sistema capitalista en que vivimos inmersos. Hala, majos (y majas) a comprar a comprar que el mundo se va a acabar. Y todo por obra y gracia de los adornos y luces navideños que este año empiezan en octubre. Sí, diez semanazas antes de final de año. y otras dos al comienzo: un total de 12 semanas = 3 meses de sufrir las horteradas en las calles afeando nuestros monumentos y paseos. Si a estos 3 meses le sumamos el mes de semana santa (si no se alarga el año próximo), el mes de ferias (si es que se celebran) tenemos la friolera de 5 meses con espantajadas en la plaza mayor de Salamanca. Ahí es nada, la mitad del año.

Pero vayamos al asunto: resulta que el problema de la economía es la falta de ventas y esta viene provocada por las gentes que nos empecinamos en ahorrar, como si eso sirviese para algo. Así que, cual perros de Paulov y su campinilla, nosotros saldremos como posesos a blandir nuestras repletas carteras nada más ver estas luces maravillosas que nuestro edil coloca con amor y dedicación. Ya estoy viendo el espectáculo de gentes afanadas corriendo ora cartera en mano ora cargadas de paquetes en las concurridas calles de la ciudad. Tal es así que para prevenir los problemas de salud de los abnegados comerciantes habrá, quizá, que decretar el toque de queda para detener por unas horas las hordas de compradores y dejar solazarse a los vendedores de todas clases. Digno espectáculo mental nos espera, no me lo nieguen.

La foto que ilustra esta entrada está tomada (y retocada que uno tiene sus manías) de este sitio web de noticias (al que cito agradecido), ya que el redactor de esta página de pataletas se encuentra algo alejado de la ciudad dorada. No lo suficiente, claro, para que no le lleguen los ecos. En estos tiempos es difícil estarlo.