A miles

No me refiero a los imbéciles que circulamos por las calles mirando las pantallas pasmados y moviendo los dedos índices o pulgares como posesos. No. Ni a las miríadas de estúpidos que pueblan los cines comiendo palomitas y sorbiendo aguas negras azucaradas. Tampoco.

En este caso -y en este blog- hablo de la puta navidad y sus tropelías. Una de ellas la lumínica que, hace ya años, cambió las bombillitas de incadescencia por los más modernos y eficientes diodos electroluminiscentes más conocidos por su acróstico -en inglés, claro- LED. Como consumen tan poquito, se estropean/funden tan poquito -ejem- y son tan baratitos pues hala, a colocar lucecitas a millones por el ancho y largo del planeta. Así que de ahorrar energía nada, porque donde antes había -por decir algo- 10 luces de 1 watio ahora tenemos 1000 de 10 miliwatios (=10 watios). En román paladino significa que hemos dividido el consumo de cada luz para aumentar el consumo total al menos en 10 veces echando cuentas gordas. Y eso todo para fomentar el consumo desaforado de estas fechas en cosas inútiles.

Así nos va a ir en el futuro, amiguetes, porque recuerden el refranero «días de mucho vísperas de nada». Pues hala «a gastar, a gastar que el mundo se va a acabar» decía una vieja amiga.

En elcorteinglé de Salamanca

Con tal de atraer público a la tienda se hace cualquier cosa, como la que ayer me encontré junto al Corte Inglés de Salamanca. Había un enjambre de niños y adultos alrededor de no-sé-qué atracción en las puertas, no me atreví a acercarme, pero en el lateral se estaba preparando el siguiente espectáculo, el de la foto -desafortunada lo reconozco- que pueden ver más abajo: un globo aerostático con ruedas y lucecitas pilotado por unas chicas ataviadas en colores verde y rojo con aspecto de enanitas del bosque (gnomos o gnomas, si quieren). Vamos que ni niño dios, ni reyes, ni pastores, ni renos, ni carros, ni gordos barbudos, ni nieve, ni acebos, ni abetos, etc. Ah, pero como tiene luces y colores verde y negro queda disculpada la absoluta ausencia de motivos navideños de la tradición judeo-cristiana o nórdica.

Da igual, es para una buena causa: engañar niños (y engatusar compradores).

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Diversiones navideñas

Esta tarde capté esa escena partiendo de El Corte Inglés de Salamanca. Un autobús del año 73 o 74 (según la matrícula), perfectamente limpio, pintado y cuidado (al menos desde fuera) iba lleno de críos todos vestidos de santa-claus o como le quieran llamar. Hasta se aprecia un poco en la foto, a pesar de que la calidad es penosa. Iban gritando y chillando (como mandan los cánones infantiles) todos contentos en sus asientos para el viaje alrededor de la manzana o así. Calculo que habría algún adulto (amén del conductor con su mascarilla) cuidando semejante carga de energía explosiva. En el momento que pasaban iban haciendo la ola, cosa que en esos autobuses sin cinto de seguridad en cada asiento es posible.

Dejo a la imaginación de los asistentes a esta página los comentarios sobre tal actividad, al fin y al cabo hay que fomentar el uso de la neurona libre que los cotilleos y los partidos nos dejan para poder enviar mensajitos en las redes sociales o comprar compulsivamente.

Autobús cargado de niños vestidos de santa-claus.