Despejando dudas

Una de las labores de los dirigente es, sin duda, la de aleccionar a sus rebaños (no siempre sinónimo de borregos) de la realidad circundante. Por si acaso alguno de nosotros, pobres mortales, no llegamos a la comprensión de la compleja realidad que nos rodea. Muestra de ello son las campañas publicitarias que lejos del adoctrinamiento -las diosas nos libren- aleccionan a la ciudadanía. Pongamos que nuestra borreguez no nos deje darnos cuentas de que el gasto es felicidad. Pues para ello la santa junta-de-castilla-y-león y el excelentísimo ay-untamiento-de-salamanca se preocupan de recordarnos que gastar es un placer e incluso una necedad (perdón, necesidad). Menos mal que aún podemos dormir tranquilos sabiendo que alguien se ocupará de pastorearnos hasta los verdes valle de felicidad consumista.

Salamanca brilla en Navidad, campaña de incitación al consumo de nuestros bienamados gobernantes.

Me arrepiento…

Sobre todo me arrepiento de ser tan rápido con el teclado. Por eso ayer publicaba que se había aprobado la celebración de la «Nochevieja universitaria» de Salamanca y hoy me tengo que desdecir, afortunadamente. Parece que los hosteleros han decidido no realizar el evento. Bien, es lo que tenían que haber hecho antes ya que el ay-untamiento no lo hizo.

Se supone que los ayuntamientos y sus representantes democráticamente (ejem….) elegidos por los ciudadanos deben cuidar del bien común. De todos, no solo de los hosteleros, leñe. La bobada esta de un paso adelante y otro atrás que ha dado el cabildo ha hecho que los ciudadanos se mosqueen un poco más con los políticos (pero les seguirán votando, claro) y encima habrá que pagar la bobada, porque el despliegue de policía se mantiene ya que la llegada masiva de estudiantes de otros lugares de la geografía ya está en marcha: vamos que el «macrobotellón de contagio» no lo para ni diosa.