Variedades locales

En un pueblo de León, cercano a la capital, me encontré con una vieja amiga. Más amiga que vieja -al menos de momento- este personaje decora su casa de tal guisa que a veces escapa a la mirada un detalle u otro. Este que les muestro se me escapó a primera vista. Se trata de su versión del nacimiento del diosito. No me digan que no es entrañable, sobre todo la barriguitas negra que, debo decirlo, es un guiño a su pasado. Me recuerdo ahora, además, de una vieja pintada que decoraba una pared con el texto «Dios es negra». ¿Casualidades, coincidencias? A saber…

No me pregunten más, gocen del espectáculo que me ha hecho prolongar el fin de esta temporada de odios navideños que, además, se ha visto sumada a varias otras odiosas vicisitudes personales.

¡Baltasar, qué envidia me das!

León, calle Ordoño II. Iluminación de LED simulando las tres coronas de los tres reyes magos. En la foto aparece la de Baltasar que incluyo en la serie «Parecidos razonables» pero no entraré a aclarar a qué se parece. Debo añadir, para situar al amable y abnegado lector que las lucecitas de las partes bajas redondas eras pequeños destellos que, obviamente, no se aprecian en la mala fotografía que adjunto.

Hala, a imaginar.

Los ostentosos

Ostentar es uno de los pecados capitales de este país, incluso para aquellos a los que los pecados le quitan el sueño. Hacer gala de la riqueza, del poderío, es una forma como otra cualquiera de compensar la falta de confianza en uno mismo. Vean el «humilde belencito» que alguien -sin ánimo alguno de ostentación- ha montado en su balcón. No me acuerdo muy bien de en qué calle está hecha la foto, pero juraría que no lejos del Parque San Francisco en León.

Las figuras de los adultos, sin ánimo de ser preciso, juraría que andan por el metro de altura. Menos mal que no han puesto el ángel ni las bestias de cuatro patas, porque se tendrían haber apelotonado como japoneses en hora punta del metro. Aspirantes al premio de ostentación que quizá instaure la próxima temporada navideña. Si me acuerdo, claro.