De la serie «yo la tengo más grande»

El afán de destacar, de significarse, es uno de los puntos de referencia de los seres humanos, tanto masculinas como femeninos.* Ni los curas se libran de ese ansia por ser «lo más». El caso que les presento es la decoración de un edificio religioso existente en el paraje llamado por los bejarano «El castañar» por motivos bastante obvios. El edificio en cuestión fue -y quizá sigue siendo- un seminario. A alguno se le ocurrió la feliz idea de hacer una decoración que se viese desde la lontananza del pueblo para que el vulgo llano no se olvide de sus deberes para con los divinos y con sus acólitos. Fue hecha hace varios año, no sé decirles pero rondará la década, con una tira de LED en la fachada del edificio que mira al pueblo (no metafóricamente) y es visible desde un par de kilómetros.

Me he acercado por allí estos días para hacer la foto que se puede ver más abajo, tanto de día como de noche, en la que se puede apreciar el tamaño de la decoración. Por supuesto no la retiran pasadas estas fechas, es más fácil dejarla de año en año -sin encender claro está- que andar armando el tinglado cada navidad.

Cabe destacar -por si no lo han notado- que el motivo de la decoración (un arbolito, perdón arbolazo) es más bien aséptico por no decir pagano, teniendo en cuenta la consideración que algunas religiones anteriores al cristianismo tenían por los árboles.

  • * No se trata de un error tipográfico sino de una pataleta que de vez en cuando me da. Es mi manera de protestar contra machistas y feministas.

¡Por fin se reconoce lo charro en el mundo!

Los charroleses -como dice mi amigo Miguel- deben estar danzando desnudos, ebrios de alegría al ver que uno de los símbolos más celebrados de su dorada ciudad (el puto astronauta de la catedral) ha sido copiado desde la más alta instancia del catolicismo. Señoras, señores, criaturas y criaturos: en el portal de Belén vaticano HAN PUESTO UN ASTRONAUTA.

Queda corroborada mi teoría de que el paganismo va invadiendo poco a poco las decoraciones navideñas, retornado a tiempos de hace dos milenios. Como no puedo ir a Roma a por la foto del engendro me conformaré con ir a la catedral de Salamanca y mostrar «el original, el único e inimitable (hasta ahora) astronauta (quizá astronauto) charro. Pero será dentro de un rato. Aguarden pacientemente.

Actualización: Lo prometido. La foto del puto astronauta de la catedral de Salamanca.

La foto del puto astronauta de la catedral de Salamanca

Con un poco de imaginación

Magnífico ejemplo de realización con pocos medios y, además, algunos reciclados. El árbol de navidad -por así llamarlo- se encuentra en Béjar, y es una muestra de lo que con un poco de pintura, ruedas viejas, latas vacías, espumillón y goma EVA se puede hacer. Realmente lo del «espíritu navideño» casi queda relegado al uso de los colores y el deseo en plástico que corona la obra. Una de la reflexiones que me quedan es que el motivo religioso ha desaparecido -tanto en esta obra como en otras- y queda casi solo el poso de paganismo, no únicamente en esta obra, sino también en muchas de las que decoran las ciudades estos días.

Más ideas de bajo coste

Continuando con la tendencia a decorar sin gastar mucho, encomiable actitud sin duda, hoy les presento un curioso árbol de navidad que tiene varias curiosidades: no es un pino o abeto, no es verde y no es caro. Tampoco es hortera, al menos no demasiado si obviamos los collares de plástico rojos y los horrorosos ositos con motivo navideño. Ahí queda como muestra de que se puede decorar con simple tela de saco.

Curioso árbol de navidad hecho con tela de saco.

Por cierto, está en una floristería de la calle Valencia de Salamanca.

Ideas de bajo coste

Las crisis, como casi todo en este mundo, tienen un lado negativo y uno positivo. Hasta las pandemias lo tienen, pero no vamos a hablar «del tema» en esta página.

Como consecuencia de la falta de medios para abordar las decoraciones de escaparates (debida a la crisis de la pandemia) se debe aguzar el ingenio para conseguir que la decoración sea lo más barata (económica les gusta decir). Hay que reconocer que algunas personas son de lo más brillante en esta tarea. A pesar de que decorar escaparates por obligación se trate de la manía de «algo habrá que hacer por navidad» versión de «¿dónde va Vicente? donde va la gente» , merecen algunas ideas la inclusión en estas páginas ya que, si no consiguen que deje de odiar la navidad, al menos no me daña la vista y el sentido de la estética y la proporción.

Vean la espartana pero estilosa del escaparte de una peluquería (creo) en la calle Valencia de Salamanca. Sencilla, discreta y barata.

Escaparate de peluquería en Salamanca

La mula

En este escaparate, correspondiente a una farmacia de Talavera de la Reina (Toledo) parece que han querido saltarse la norma que Ratzinger Z emitió hace tiempo eliminando del portalito a los animales de cuatro patas, es decir, la mula y el buey. El escaparatisto o la escaparatista han querido saltarse a la torera la tal norma, pero disimulando, y han puesto a un maromo azul representando, quizá, a la mula. Otra posiblidad es que se trate de una advertencia del barbudo de lo que le va a ocurrir al que le ocurra acercarse a la virgen.

Ah, y los LED que no falten, coño, que pa’ eso es navida’.

La foto, por cierto, es contribución de una lectora de los engendros de este lugar.

Chapuzas a cascoporro

En este mundo hay más chapuzas que personas, porque algunos valen por dos y hasta por tres. Además de chapuzas masculinos también los hay femeninos y hasta LGBT. El sexo no hace la excelencia, por más que nos lo quieran hacer creer por varios frentes. Al lío.

La foto que ilustra este comentario está tomada de la calle Torres Villarroel de Salamanca que luce media docena o así de luminosos LED. Pero por oscuras razones uno de ellos ha sido colocado aún cercenado y todo. De ahí lo de oscuras razones. Quizá es un homenaje a la diversidad que, en mi ceguera social, no he sido capaz de interpretar, pero me da que se trata simplemente de la obra de un chapuzas.

Mejorar lo inmejorable

Adornar la plaza mayor de Salamanca es un burdo intento de hacer lo que el título anuncia «mejorar lo inmejorable». Ay, plaza mayor de Salamanca, pobre destino aguantas muchos días al año con adefesios que afean tu estética barroca: casetas, reposteros, colorines, terrazas, sombrillas, lucecitas y algún escenario. En conjunto aquellos que quieran disfrutar de la estética original de la plaza lo tienen bastante crudo. Quizá haya que elaborar un calendario de plaza «libre de obstáculos» para que los visitantes puedan venir (cuando San Covid lo permita) y gozar de la sensación contemplativa que Churriguera pergeñó.

Si el otro día les mostraba la horrenda visión del super-paquete a la luz del día, hoy les traigo el engendro citado en horas nocturnas. Horrible e hiriente igualmente. Pena, penita, pena.

Engendro luminoso en la plaza mayor de Salamanca