El exagerado del barrio

Buena muestra de lo que hace tener dinero, tiempo y espacio. El gusto estético queda a criterio del amable lector. Está en la calle Juan de Argüelles de Salamanca.

Cuando pille el engendro encendido prometo hacer una foto y ponerla.

Actualización: el mismo balcón, esta noche de reyes.

Que se me vea, que se me vea bien

En un humilde barrio bejarano, Los praos, donde las casas se venden a precios irrisorios (incluso en tiempo de burbuja), donde el penoso aislamiento de las casas crea frigos en invierno y hornos en verano, donde la humildad que la pobló en los 50 no ha escalado el peldaño social, aún hay gente que invierte en lucecitas navideñas y teles de 65″.

El caso es que se me vea, pero bien… Ah, la imagen social, ¡cuánto daño hace!

De la afamada serie «Yo la tengo más grande»

No sé si darle el primer premio, porque luego como dice una que yo me sé «la boca es lo más castiago» y lo mismo meto la pata. Pero desde luego en el palmarés de exageraciones estoy dudando si es «John Holmes» o «Nacho Vidal». Este es es aspecto de una casita de la carretera que va hacia el polígono de los Villares, desde Cabrerizos. Sí, las dos fotos son del mismo lugar. En la primera no entra todo pero se intuye. ¡Como no le cabía en casa lo ha puesto en la calle! Tiene güevos la cosa.

Sobre la mezcolanza de iconografías es mejor callarse o colocarle el famoso cartelito que aparecía en tiempos en ciertos productos de la teletienda «VISTO EN TV». Como ya no hay casa, pues… «VISTO EN y». Coloque el abnegado lector su red social favorita en el lugar de y.

Los ostentosos

Ostentar es uno de los pecados capitales de este país, incluso para aquellos a los que los pecados le quitan el sueño. Hacer gala de la riqueza, del poderío, es una forma como otra cualquiera de compensar la falta de confianza en uno mismo. Vean el «humilde belencito» que alguien -sin ánimo alguno de ostentación- ha montado en su balcón. No me acuerdo muy bien de en qué calle está hecha la foto, pero juraría que no lejos del Parque San Francisco en León.

Las figuras de los adultos, sin ánimo de ser preciso, juraría que andan por el metro de altura. Menos mal que no han puesto el ángel ni las bestias de cuatro patas, porque se tendrían haber apelotonado como japoneses en hora punta del metro. Aspirantes al premio de ostentación que quizá instaure la próxima temporada navideña. Si me acuerdo, claro.