Soplar y sorber

O la contradicción como modo de vida. Estamos justo justito en esa época en la que lo normal es comer como cerdos, beber como camellos y luego viene la cuesta de enero con sus quilitos de más, sus propósitos incumplidos y demás. Pero aquí, lo que importa es ante todo vender. Porque por lo visto lo que hace que gire la tierra y el sol nos ilumine es el comercio. Y para vender habrá que aprovechar cualquier resquicio, así que si en la navidad se engorda y se regala pues nada mejor que intentar convencer al pueblo de que se puede regalar un régimen de adelgazamiento. Primero te cebas y luego te descebas, fácil.

¿Qué pensaría el amable lector si alguien le regalase una dieta?¿Montaría en cólera y se enfadaría con el regalante?¿O por el contrario aguantaría el tipo y seguiría la indicación? Habrá variedad de respuestas, claro, que quizá dependan del número que indique la báscula el día 2 de enero.

La foto con la que se ilustra esta entrada está tomada en un herbolario salmantino que ha decorado su escaparate con estas premisas, de ahí la presencia de un adelgazante y la sugerencia del regalo.

Engordar para luego adelgazar.

¡Toma regalo de año nuevo!

El año nuevo, cualquiera, nos trae siempre las malas noticias de que suben los precios (todos) pero los salarios, los pobres, no. Y este año nuevo gracias a San Edward Snowden, entre otros benefactores de la humanidad nos enteramos este 2014 de que los salvadores de la humanidad, usease, los yanquis, han puesto puertas traseras para espiar hasta las máquinas de refrescos. Lean ustedes (el que pueda, claro, porque el artículo que publica un periódico alemán está en inglés). Por supuesto no hay nada que temer ya que lo hacen por nuestro bien, como tener a los pobres inocentes en Guantánamo, invadir Irak o cualquier otra de las tropelías a que algunos dirigentes de ese país (y la mayoría de sus votantes) permiten que ocurra. ¡Y pensar que fueron en otra época los adalides de la libertad y la democracia.

En fin, que el 2014 se les dé bien, mejor que el infame 2013 que ya nos ha dejado.

El regalo de este año

Si no encuentra usted el regalo del siglo es porque no quiere. La gilipollez futbolera llega a tal punto en este puto país que los diseñadores de objetos de todas las categorías caen en el agujero negro de la horterada al menos una vez. Vean esta cama de mascotas con el logo de un conocido equitpo de fútbol. Pobres bichos, la que tienen encima. Claro, por eso en ciertas religiones se considera que reencarnarse en un perro es un descenso en la escala del karma.

Regalo para mascotas
Regalo para mascotas

Mas cositas, mascotitas

Amiguetes, ha llegado la revolución al mundo del regalo infantil. La mascota definitiva que:

  • no come
  • no caga
  • no ladra
  • no muerde
  • no molesta
  • no enferma
  • se puede guardar en un cajón.

Con certificado de autenticidad para que se sepa quién la adoptó (no sea que llegado el verano le den una patadita en el culo en la primera gasolinera). Por cierto, que tan buenas y bellas características me hacen pensar que algún día los niños también se fabricarán así.

Mascota artificial
Mascota artificial
Mascota artificial
Mascota artificial