Reyes sí, pero de peluche

En este negocio han expresado, sin querer quizá, lo que pensamos muchos habitantes de este país: que los reyes que queremos ver son de peluche. Así estarán inactivos, los podremos colocar en sus cajitas durante 11 meses al año y sacudirles el polvo para dejarlos de adorno en la calle. Serán mucho menos problemáticos, más inocuos y menos costosos que los que actualmente ¿lideran? este reducto cuasitercermundista de las monarquías hereditarias (y machistas) que arrastramos desde la edad del bronce. ¿No va siendo hora de ir ventilando y modernizando esta sociedad “tecno-ilógica?

La publicidad

O la diferencia entre lo que queremos comprar (lo publicitado) y lo que realmente compramos. Hace años un tipo se dedicó a hacer una colección de fotos entre el producto publicitado y lo realmente vendido. Era impactante ver la diferencia, es decir, el engaño al que estamos sometidos en el mundo real por las ansias publicitarias.

Pues bien, el otro día caminando por las calles beharauis me encontré con el ejemplo que les traigo. Se trata de un roscón de reyes cuya principal atracción es el suculento premio que le puede tocar (le debe tocar, de hecho) a alguna persona afortunada. Pues vean la diferencia entre lo publicitado y lo vendido. Supongo que la cautelosa vendedora optó por colocar un ejemplar en el escaparate que está junto al cartel anunciador para quitarse anticipadamente el problema de las reclamaciones. El producto y su premio son productos de una tahona de Aldeanueva del Camino (Cáceres).

Juzgando los precios del roscón (solo hay una versión) y comparándolos no ya con lo vendido sino con otros, resulta que el posible premios es pagado, evidentemente, por los incautos compradores del producto. Pues lo mismo pasa con todo, queridos niños: los premios de unos los pagamos todos. Tratándose de un roscón de reyes, saquen uds. sus propias conclusiones. No hay que pensar mucho, la verdad.

No comprendo

Si hay alguien por ahí leyendo que entienda esta decoración navideña, que haga el favor de perder un minuto y explicármela, porque por más vueltas que le doy no acabo de pillarla. Debo estar algo corto de entenderas últimamente, porque no puedo hacer ninguna asociación entre los personajes (¿reyes?) de los reposteros con alguna iconografía navideña. Parecen reyes, sí, pero de cuento infantil. Menos mal que las luces me dieron la pista identificativa, que si no…

La foto está hecha en Salamanca, por la plaza de San Julián me parece recordar.

¡Ya queda menos!

Es en días como este en que uno se hace cuenta de hasta qué punto hace falta el anti-monarquismo, o sea, acabar con todos los reyes. Los magos los primeros por la tremenda vergüenza que debería darnos engañar niños. Los regentes (o figurantes) por lo que suponen de anacronismo, de gasto y de carga social, amén de injusticia.

Es en estos días, queridos y abnegados lectores, en los que el sólo consuelo es que la navidad como cada año, terminará y podremos disfrutar de diez u once meses de paz. ¡Ánimo que ya queda menos!

¡Ojalá!

Es divertido ver cómo elcortingléh se preocupa de que nuestros reyes sean felices (y en consecuencia su caja) pero se la trae al fresco que el año que viene seamos como seamos. En fin, el negosi es el negosi, aunque me da que las cajas de la foto están vacías, y no acierto a saber porqué tengo esa corazonada.

Cartel El corte inglés
Cartel El corte inglés

No creo que veamos a nadie de la realeza entre rejas, si es que alguien lo piensa.