La crisis de ideas

La crisis galopante cual jinete apocalíptico ha invadido mi vida. No en la forma habitual (=económica) en que lo hace en las gentes otras. No. Mi afección consiste en la sequía de ideas que destripar, de acicates para el despotrique. Otras temporadas anteriores paseaba con la cámara en riste cual quijote invernal y cada recodo se me ofrecía extenso. Sin embargo este año, en el nadir de esta crisis tan cacareada, la ideas no florecen en mis circunvoluciones. No sé si será causa externa o endógena. Igual tenemos que esperar otro año para comprobarlo.
Eso sí, puedo prometer y prometo que el fin último de estas páginas es que no tengan sentido. Traducido (oshea) que me encantaría no tener que odiar estasfechastanseñaladas por la simple razón de su inexistencia.
No lo verán tus ojos, lector. Ni los míos.

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